La conquista de las Canarias

Martes 25 de Julio, 2017
La conquista de las Canarias llevó mucho tiempo y llevó diversas fases. La resistencia aborigen fue un punto clave para dificultar la victoria española. Sergio Basi.
conquista de las canarias

Las Islas Canarias, desde su lejana posición respecto a la Península en el Atlántico, parece que siempre hayan permanecido ahí, impasibles, bajo la soberanía española. No obstante, esto no es así, nada más lejos de la realidad, las islas fueron un archipiélago independiente y prácticamente desconocido hasta finales del siglo XIII y principios del XIV. Entre 1402 y 1496 la Corona de Castilla llevó a cabo la conquista de las islas hasta nuestros días.

Desde la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 cualquier contacto con el archipiélago queda interrumpido casi en totalidad, que supone un aislamiento cultural aborigen completo. A partir de finales de siglo XIII empiezan a movilizarse europeos con la expansión de las rutas comerciales y el desarrollo de nuevas técnicas de navegación como el Atlas Catalán o de Cresques.

En el caso de la península ibérica, los cristianos se encontraban en plena reconquista contra los musulmanes y por tanto las expansiones territoriales eran importantes de cara la imagen de poder y solidez de la corona. El primero en redescubrirlas fue el genovés Lanceloto Malocello en 1312, que llegó a Lanzarote donde permaneció muchos años hasta que los aborígenes lo expulsaron. Con él en la isla, Europa pasa a tener mucha más información y conocimiento sobre el archipiélago por el que acabarán compitiendo principalmente Castilla y Portugal, que querían esclavos para vender.

En la conquista de las Canarias se distinguen dos fases.

La primera de ellas es la de la conquista señorial, por la que diferentes nobles conquistan por su cuenta y beneficio a cambio de sumisión del noble hacia la Corona. Jean de Bethencourt es el noble normando con más protagonismo de esta etapa. La primera isla a la que llegó fue Lanzarote en 1402, se instalaron en un fortín que construyeron en el sur después de que los nativos se rindieran con suma facilidad. La siguiente isla fue Fuerteventura y no fue conquistada hasta 1405 por dificultades como la falta de abastecimiento y por rebeliones de los hombres y de los aborígenes que estaban siendo esclavizados. A finales de 1405 Bethencourt conquistaba El Hierro, que no opuso resistencia de la población nativa, la cual fue vendida como esclava.

La segunda fase de la conquista la llevan a cabo los Reyes Católicos financiando la empresa. Afecta a Gran Canaria, a La Palma y a Tenerife, las cuales mostraron mucha resistencia aborigen a la conquista.

A Gran Canaria se llega en 1478 por el nordeste, a pesar de una primera victoria contra los aborígenes, las tensiones internas entre los españoles y la resistencia aborigen hacen que se alargue mucho la sumisión de la isla. Después de conflictos con los suyos, Pedro de Vera pasa a ser el líder indiscutido logrando numerosas victorias en las que intervienen líderes españoles como Alonso Fernández de Lugo permitiendo que en 1483 la isla ya perteneciera a la Corona.

La Palma la conquistó Alonso Fernández de Lugo después de su destacada acción en la conquista de la anterior isla, pues se había ganado el favor de los reyes para actuar sobre esta y Tenerife. Entre 1492 y 1493 la isla fue conquistada con relativa facilidad, tan sólo hubo un episodio de resistencia nativa, el resto se pudo lograr con acuerdos pacíficos.

Finalmente Tenerife fue conquistada entre 1494 y 1496, aunque los castellanos llevaban ya muchos años practicando intentos sin ningún éxito. Fernández de Lugo de nuevo logró la victoria contra los guanches, los cuales opusieron una resistencia feroz aprovechando sus conocimientos de la orografía. La resistencia aborigen en este caso fue existosa en numerosas ocasiones, logrando emboscadas que harían a los españoles retirarse a otra isla a planificar nuevos ataques. Finalmente en la batalla de Acentejo fueron derrotados y sometidos.

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